17

 

grua

 

Llevo días que mi cabeza y mi corazón no dejan de pensar la una y de sufrir el otro, entre otras cosas porque mi niña se hace grande. 17 años acaba de cumplir. Me siento muy orgullosa de ella. Lo que marca la personalidad de cada uno de nosotros son nuestros valores, respeto, honestidad y por supuesto nuestro corazón. Por suerte lo tiene enorme aunque con heridas a pesar de su juventud. El tiempo y la voluntad serán capaces de hacerlas cicatrizar. Tiene todo lo necesario para conseguir una combinación formidable y  un justo equilibrio.

Cuando pienso lo mucho que nuestras decisiones y comportamientos inciden sobre nuestros hijos creo que estamos perdiendo los papeles. Queremos hijos perfectos que cumplan nuestros sueños, que nos quiten nuestros complejos.

Desde niños los incluimos en un sin fin de actividades: inglés, sevillanas, natación, pintura, guitarra, ballet, informática…todo para que nuestro hijo destaque.

Que el niño tiene que fabricar un sistema de poleas…ahí estamos los padres!! No utilizaremos ni cartón ni hilos ni botones, vamos a fabricar una grúa como Dios manda o un puente levadizo que ya quisiera el “London Brige” Que el niño entienda en que consiste un sistema de poleas, eso es  otro “cantar”.

Que el sistema educativo esté basado en decisiones de críos de 14 años, en plena edad del pavo para elegir su futuro me parece un tanto deprimente. Pero yo no lo voy a cambiar, es lo que hay y lo que hay bajo mi punto de vista, va a peor.

Comencé diciendo lo orgullosa que estoy de mi hija y quiero terminar reconociendo ante todos que desde que nació ha sido mi vida.

Que ambas hemos pasado duras pruebas, traumáticas, dolorosas y eso nos ha unido mucho más. Que me digan que para mi hija soy un premio, es el mayor halago que puedo recibir como madre pero además para mi, ella es mi mayor recompensa.

Que me encanta que hagamos cosas juntas, verla reír, disfrutar de nuestras aventuras, de mis “locuras”.

Que sí que lo sé, que llegará el momento en el que se enamorará, en el que decida volar sola, despegarse de mí, pero hasta que eso llegue…HOY dejadnos disfrutar la una de la otra.

Que no pienso ser su castigo que bastante castigo recibe de otros.

Que no voy a prescindir de sus cariños ni negar los míos.

Que yo también tuve su edad.

Que  será una mujer maravillosa.

Que será lo ella quiera ser. Porque es capaz. Porque es fuerte. Sólo necesita un poco más de tiempo, el suficiente para creer en ella misma y entonces, conseguirá todo aquello que se proponga -tengo fe plena en que no serán  necesarios  los 40 años que he necesitado yo-.

Que seré su amiga, su madre, su confidente…

¡¡Yo construí un puente levadizo que más quisiera el “London Brige”!!

Te quiero mi niña

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