DESNUDA

alma2

Esa noche, la lluvia fina salpicaba los cristales del dormitorio, crucé los pocos pasos que nos separaban y sin decir nada comencé a desnudarme. Él, como siempre, me miraba con ojos apasionados y una sonrisa dibujada en su cara.

Pero esta vez era diferente había tomado una decisión, me despojé también de mi orgullo que cayó al suelo sobre el vestido, me quité los prejuicios y los dejé sobre la cama, bajé la cremallera invisible que cerraba mi pecho y le ofrecí todo lo que allí guardaba:

MIL amaneceres rozando el cielo

MIL te quieros enredados en mi pecho

MIL caricias pegadas a mis dedos

MIL razones para vivir

MIL poemas sin escribir

MIL besos por saborear

MIL rincones por descubrir

MIL atardeceres en mi cama

MIL noches para ti

Extendí mis manos llenas de ilusiones y susurré:“Hay quien le llama AMOR, yo le llamo ALMA y está tan llena que me corta la respiración”

Me miró fijamente. Ni sus ojos  brillaban ni su sonrisa aparecía, dio media vuelta y antes de cerrar la puerta contestó:

LO SIENTO,

no soy quien buscas.

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