NO LLUEVE ETERNAMENTE. CAPITULO VI SABOREANDO

 SABOREANDO

 

Según lo previsto me levanté 40 minutos antes de lo habitual. Quería ver en el espejo esa mujer que de vez en cuando, creo que por pereza, se esconde dentro de mí.  Esa mujer segura  (que no cabrona) y decidida que soy. Para ello necesito sentirme guapa por dentro y por fuera. Me maquillé con esmero pero natural, me peiné a conciencia sacando esos rizos que con un poco de espuma y secador me dan un toque informal. Unos buenos tacones , un vestido ajustado negro de manga corta por encima de la rodilla y una americana que ocultaba esos kilitos que se me pegan últimamente a la cadera. Es increíble como con un poquito de interés puedes transformarte en un “aquí estoy yo y que se prepare el mundo”

Salí de casa satisfecha con el resultado, en ese momento la idea inicial de mostrar a Marcos mi potencial había pasado a segundo plano, me veía capaz de enseñárselo a todo aquel que se cruzara en mi camino. Descarté de inmediato de mi  cabeza la posibilidad de que se cumpliera la dichosa “Ley de Murphy” : Sal  dispuesta a comerte el mundo y nada saldrá según tus deseos.

Al bajar del coche y así como el que no quiere la cosa, revisé todos los rincones en busca de esos ojos que me vigilan desde no se sabe cuánto tiempo ni desde dónde…pero ni rastro del menda (Murphy te odio!!)

Nada más pasar por recepción me encontré con Manuel

– Buenos días Manuel

– Anda, mírala que guapa viene hoy

– ¿Quieres un café?

– Si, anda. Los de la máquina me dan ardor

– Vale, venga sube.

– Oye Manuel -solté disimuladamente- Marcos, el que estaba ayer en la cafetería

– Sí, el gallego

 -Sí, ese ¿Hace mucho que trabaja aquí?

– No sé…desde el verano más o menos. Lleva todo el tema publicitario de la empresa de la planta 4ª, es diseñador gráfico y dibujante ¿Qué pasa te mola?-soltó las risitas picaronas a las que ya estoy acostumbrada.

– Ainsss Manolo, no empieces, es curiosidad-intenté disimular.

– Es majo el chaval, muy educado.

– ¿Hablas mucho con él?

– No, como no fuma, no sale casi. Cuando se toma el café, suele salir al porche de la entrada y si coincidimos, charlamos un poco. ¿Qué quieres saber? Ya sabes que yo pregunto lo que haga falta!

– No, no, no hace falta Manolo. Ya te he dicho que era por cotillear un poco, es que no me suena haberle visto antes.

– Pues él a ti, sí.

– Puse cara de sorpresa- ¿Si? ¿Cómo lo sabes?

– No eres invisible, hija

– Hombre ya lo sé, pero aquí la gente va como muy a lo suyo.

– Eso es lo que a ti te parece.

– Vaya viene el jefe- luego me cuentas que me dejas toda intrigada.

Manuel salió de mi despacho sonriendo como un niño cuando sabe que ha hecho una travesura. Ya tengo algún dato más y parece que la que va a lo suyo soy yo, y se me han pasado de largo un montón de detalles de la gente que me rodea. No creo que haya sido él su cómplice, pero le ha servido de informador. Me dispuse a empezar con la rutina diaria cuando me llegó el primer mensaje.

“Sabes muy bien como potenciar tus encantos”

Decidí contestar:

         Lo tomaré como un halago.

Gracias.

Pero los encantos de una mujer no sólo están en unos tacones y un poco de rímel

No se conectó, por tanto me dejó sin respuesta durante todo el día. O es un hombre muy ocupado o lo hace apropósito, me inclino más por lo segundo.  Fue por la noche, cuando estaba a punto de irme a la cama, cuando recibí contestación:  

No me cabe la menor duda y espero ir  “saboreando” poco a poco cada uno de los tuyos

Eso está por ver, aquí también decido yo.

Por supuesto, por cierto…tus hombros y tu cuello tienen la forma perfecta.

¿La forma perfecta? ¿Para qué? ¿guillotina? ¿horca?…¿un collar de diamantes? ¿Un foulard de los chinos?

Tienen la forma perfecta para mis labios

Además de dejarme sin palabras, sentí un vacío en el estómago igualito a esa sensación al  pasar por el badén de un pequeño río

¿Tu crees?

Atiné a contestar

No lo creo, estoy seguro.

Pero lo descubrirás en su momento, recuerda que vamos a saborear, no engullir.

¿Estás jugando conmigo?

Jugamos los dos.  Ese fue nuestro acuerdo. Puedes mover ficha cuando tú quieras.

¿Estás seguro de ganar la partida?

Estoy seguro de que disfrutaremos los dos, puede que quede en tablas, no tiene por qué haber un solo ganador.

O un solo perdedor.

No soy perdedor, ni tú tampoco

¿Tan cerca has estado para saber que mi cuello encaja con tu boca?

Lo suficiente para oler tu perfume,

para imaginar mis dedos dibujando tu columna

 mi lengua descubriendo tu sabor.

Entre frase y frase dejaba pasar unos segundos

(Este hombre me está poniendo cardiaca por whatsapp???!!!)

Para imaginar la suavidad de tu piel,

tu calor…

 Que descanses, continuaremos la partida mañana…

Vaya calentón más tonto que me ha dejado en el cuerpo…

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6 pensamientos en “NO LLUEVE ETERNAMENTE. CAPITULO VI SABOREANDO

  1. No sé yo si estaría preparada para tanto jueguecito…. a ciertas alturas de la película, cuanto más cerca y más claras las cosas…muuuucho mejor, pienso yo claro.
    Esperaré otras opiniones al respecto

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  2. Como siempre, muy bien escrito. Descriptiva al principio, evasiva cuando muestra interés y sobre todo ilusionada cuando ve que su esfuerzo a dado resultado.
    Cada día me gusta más.

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  3. No se como he venido a parar a aquí, sinceramente. Creo que me he equivocado de parada de autobús o imaginé que en su blog repartían besos, querida. Sea como sea, me quedaré. Esa frase de “tienen la forma perfecta para mis labios” ha disparado mi imaginación hasta la estratosfera. O mas allá aun. Interesante…

    Siempre suyo
    Un completo gilipollas

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