NO LLUEVE ETERNAMENTE. CAPITULO IX DOBLE O NADA

CAPITULO IX. DOBLE O NADA

Me metí en la cama y con luz tenue jugueteé con la ficha girándola una y otra vez entre mis dedos.

Así no me dormiré.

Normalmente cuando salgo a cenar al llegar a casa escribo un mensaje de agradecimiento, hoy dudaba si hacerlo o no. Siempre me entran esas dudas que a veces y por mi afán de agradar no me dejan ser como realmente soy. Quería tener unas últimas palabras con Marcos, quedarme tranquila, saber que él había disfrutado tanto como yo. Pero no quería ser una “plasta” ni que saliera por “patas” por el mismo motivo. En ese instante me llegó un mensaje:

“Una noche preciosa. Me ha encantado conocerte un poco más, eres una mujer encantadora, escondes muchas sorpresas.

Espero que sigas dejándome investigar y disfrutar de cada descubrimiento. Ah! Y no se te olvide, te toca apostar.”

Con una sonrisa en los labios, contesté escuetamente:

“Gracias, para mí también ha sido una noche especial. No se me olvida. Que descanses. Hasta mañana.”

Ahora sí que sí. Me levanté y aunque era una noche cálida, me preparé un Cola-Cao bien cargado, en otras ocasiones me ha funcionado, me ayuda a dormir.

Terminé mi bebida caliente (entre sudores) y me dispuse a dormir cuando mi hija apareció en la habitación.

-¿Cómo te ha ido con tu Romeo? déjame que duerma contigo, anda y así me cuentas- me dijo mientras ocupaba la otra mitad de mi cama.

-Mañana te cuento que ya es muy tarde.

-Dime sólo si hay posibilidades, ¿hay chispa o no hay chispa?

-¡Qué tonta eres! – reí feliz.

-Hay chispa madre, se te nota, se te pone cara de tonta! – me soltó mientras se acomodaba.

Entre sueño y sueño le daba vueltas a la cabeza. ¡Que poco me cuesta ilusionarme! Pero es tan bonito…me vuelvo más activa, más creativa y por supuesto más divertida. La sensación de sentirte valorada, deseada y por supuesto querida es lo que realmente me da fuerzas. Soy una mujer muy afortunada porque tenga a mi alrededor mucha gente, mi hija, mi familia, mis amigos… todos ellos me dan eso que tanto necesito, pero siempre me queda ese rinconcito del corazón que solo puede llenar un nuevo amor con el que compartir todo lo que soy. ¿Será por fin Marcos la pieza que falta en mi puzzle? ¿Por fin dejará de llover sobre mí?

Me he vuelto una mujer muy independiente, me gusta conseguir cosas por mí misma, hasta abrir un bote de conserva se convierte, a veces, en un reto. No quiero depender de nadie y mucho menos renunciar a todo aquello que he conseguido con mucho esfuerzo en estos últimos años. Por eso siento rabia cuando veo lo mucho que me afecta el tener o no alguien a quien dedicar mis pensamientos, mis escritos, mis caricias o mis besos. Alguien con quien compartir mis vacíos, mis sueños, dormir entre sus brazos y sentirme en el lugar más seguro del mundo.

Intentaré esta vez ir con tiento, poco a poco, aunque mi corazón parezca un caballo de carreras esperando en el cajón de salida.

Llegué a la oficina como todos los días, aunque hoy con más sueño de lo habitual. Ya había decidido cuál sería mi apuesta, sólo tenía que lanzarme.

Me gustaría ser lo suficientemente atrevida como para tomar la iniciativa, pillarle por sorpresa y dejarle noqueado. Ya veremos.

Dejé pasar la mañana, ¡había que crear ambiente!

Los viernes los dos terminamos a las 15 h, así que bajé unos minutos antes y esperé apoyada en su coche (tampoco llevé flores). Le vi salir acompañado de su jefe, cuando me vio se despidió y vino sonriendo.

Se paró frente a mí, apoyó su mano izquierda, por encima de mi hombro, en el coche ¿me estaba tapando la salida?

-¿Aceptaste la apuesta? – preguntó sin preámbulos.

-No. -contesté decidida.

-¿No? – la sorpresa apareció en sus ojos.

-La he doblado- contesté dejando dos fichas de 100 en su mano derecha y metí otra carta de póker en el bolsillo de su camisa, le aparté suavemente para marcharme.

Di dos pasos y me volví, me acerqué, miré a sus ojos y le dije:

-No voy a besarte, no quiero que sufras.

-¿Qué sufra?

-Sí, mis besos son adictivos – le guiñé un ojo y le dije divertida – ¡TE TOCA!

Le vi mirar la carta, la J de trébol, y leer mi mensaje:doble o nada

“¿Preparado para más sorpresas?”

“Te recojo mañana a las 7.

“¡mi GPS necesita una dirección!”

Levantó sus ojos y me sonrió divertido.

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2 pensamientos en “NO LLUEVE ETERNAMENTE. CAPITULO IX DOBLE O NADA

  1. Hola:
    Acabo de leer todo lo que has escrito en el verano. No he tenido ordenador para leerte a gusto hasta hoy.
    Encantada de tu vuelta a los relatos….ánimo!!!! y esperando los siguientes.
    Un besazo de Helena

    Me gusta

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