NO LLUEVE ETERNAMENTE. ULTIMO CAPITULO: SAYONARA BABY

 

NO LLUEVE ETERNAMENTE. ULTIMO CAPITULO

CAPITULO XI: SAYONARA BABY

¿Será posible que todo pueda salir tan perfecto?

Desde el primer momento en que crucé la mirada con Marcos en la cafetería sabía que iba a marcar mi vida de manera diferente al resto.

Luchaba por meterse dentro de mí y hacerme cambiar de actitud, debía ser fuerte. En el fondo todos tienen el mismo instinto animal que les guía.

Le miré con sonrisa picarona y acepté la copa de vino, me lo estaba poniendo muy fácil, demasiado fácil.

  • Está bien. Vamos a probar ese vino tan especial – instintivamente, toqué el colgante que siempre llevo al cuello.

En su momento fue un “Llamador de Ángeles”, ahora era una pequeña bola de plata envejecida con cierre que custodiaba algo mucho más efectivo y letal que un cascabel, era la invocación directa a ese demonio que llevo dentro y que cada vez se apodera más de mí, devorándome sin prisa pero sin pausa. No  sé cuánto tiempo más podré soportarlo ni cuál de los dos ganará la batalla.

El apartamento de Marcos era amplio,  decoración  sencilla pero elegante.

Me ofreció asiento en un sofá de piel, blanco. Frente a él, unas estanterías llenas de libros y CD’s, no tenía TV, sólo un equipo de música en el que hizo sonar una  suave melodía que reconocí inmediatamente, Nuvole Bianche. Nada de fotos familiares, sólo láminas enmarcadas.

Sentía el calor en el pecho, mi demonio luchaba por salir y mi corazón intentaba retenerlo. No por favor, a él no.IMG_4966

Marcos apareció con las copas de vino y se sentó a mi lado ofreciéndome una con la que hicimos un pequeño brindis.  Comenzó a tocar mi pelo, a colocar los mechones que tapaban un lado de mi cara, si supiera la lucha que mantenía en mi interior. ¿Cómo podía pedirle ayuda? Cómo gritar auxilio, si se quedaba paralizado en mi garganta.

Debía continuar, seguir con mi plan, como otras veces, cada vez era más eficaz, no dejaba rastro, sin embargo esta vez…. algo me retenía….

Me besó. Apretó sus labios con fuerza a los míos. Cogió las copas y las dejó sobre la mesa.

Tomó mi rostro entre sus manos y se asomó a mis ojos.

Tuve miedo.

Miedo de que descubriera lo que en ellos se escondía.

Miedo de encontrar en su rostro la imagen del horror. Pero no, pobre inocente. No vio nada, su deseo era mayor, había bajado la guardia hasta hacerla desaparecer.

Me sentí triunfadora y derrotada en la misma medida.

Una tormenta de verano se acercaba, unos truenos, aún lejanos, retumbaban en la sala queriendo silenciar el piano que seguía sonando o ¿tal vez era un aviso para Marcos?

Tenía que tomar una determinación, seguir el impulso de continuar adelante como las veces anteriores o salir corriendo.

Dos lágrimas rodaron por mis mejillas dejando atónito a Marcos.

  • ¿Qué te pasa? ¿Qué ha ocurrido?

De fondo empezaron a tamborilear las gotas de lluvia, sólo pude decir:

  • Tengo que marcharme, llueve.
  • Pero, ¿por qué? No te vayas.
  • Es lo mejor. No me sigas.

Me solté de sus brazos, cogí mis cosas y salí a la calle.

Un último vistazo me trajo su silueta en la ventana.

Contra todo pronóstico me había enamorado, no podía hacerlo. Arranqué el colgante y le grité en silencio.

     -¿Por qué yo? ¿Por qué me devoras a mí?

 Lo tiré contra el suelo y de un fuerte pisotón rompí no sólo la armadura de plata, si no también a ese demonio que me perseguía. Cuando levanté el pie vi como el líquido de la cápsula letal que mi “Llamador de Ángeles” protegía se mezclaba con la lluvia.

Ya no habrá más “santos inocentes”, ya no seré más una mano ejecutora.

Arranqué la moto, debía huir.

Mis lágrimas caían y calaban mi alma putrefacta como la lluvia lo hacía con mi cuerpo.

¿En qué momento? ¿Cuándo caí en esta desesperación? Ver morir a mis víctimas provocaba un placer en mí superior al orgasmo sexual, el poder que me otorgaba manejar la vida de otros a mi antojo fue alimento para mi demonio que reclamaba cada vez más y más.

Cuando Set apareció en mi vida no imaginó que todo aquello que me enseñó sobre las composiciones químicas traería estas consecuencias, ni tampoco que él fuera el primero de una larga lista en probar su propio veneno. Su deseo le hizo al igual que a sus sucesores, confiar en su verdugo.

Pero esta vez, algo había cambiado. Y Marcos fue quien lo consiguió, no podía permitir que volviera  a ocurrir.

Aceleré sobre el asfalto mojado y cogí la autovía en dirección contraria, de frente las luces de un camión me avisaron que el fin de esta agonía por fin llegaba, giré el manillar justo a tiempo para esquivar el camión y saltar por la cuneta, la velocidad y las vueltas de campana harían que el final fuera rápido. Un golpe seco sobre el suelo, el calor de la sangre, por fin había dejado de llover… NO LLUEVE ETERNAMENTE.IMG_4965

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2 pensamientos en “NO LLUEVE ETERNAMENTE. ULTIMO CAPITULO: SAYONARA BABY

  1. Hola Flor. No pienses ni por un momento !!!! que se me ha escapado tu relato, pero dijiste bien, tiene un final sorprendente, no lo esperaba.
    Peeeeero a estas alturas de la película, espero que continúes con tus relatos y…….que este final …….sea sólo un sueño!!!!.
    O sea intenta arreglarlo…como sea.
    Lo espero….

    Me gusta

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